Poco a poco vamos volviendo a las épocas de Alegre-Heller. Se nos está derrumbando el castillo. Tantos años nos llevó armar una mística, una seguridad defensiva, un respeto, un temor hacia el rival. Ya no digo ser arrollador.
Y ahora, perdemos 3 partidos de 5, y no fueron más de casualidad.
Hasta los 24 minutos se veia un partido que BOCA tenía controlado sin generar situaciones, pero con la sensación de que lo íbamos carcomiendo para dar el zarpazo. Y eso me preocupa mucho. No hay fútbol en el mediocampo, entonces cuando hacemos algún gol llega por un centro.
Y Pe$$ota tuvo una tarde negra: se olvidó del minuto de silencio, se olvidó del spray y se olvidó que había amonestado a Mouche. Bien amonestado la primera vez, pero pésimamente la segunda.
Después vino el zapatazo (que ya conocemos) de Montefrío. Un jugador que aparece menos que Pobrelme y nos amargó (porque así son los del rojo) la tarde.
Luego vino un penal medio discutido, no sé quién chocó a quien. La cuestión que después Ischia dejó 3 nueves en la cancha para tratar de conseguir un milagro.
No pensé que tan rápido íbamos a estar tan lejos de la punta, yo le ponía fichas a que durábamos algo más.
Señores Xeneizes, Bosteros, Auriazules, me siento muy preocupado porque con esta línea de...¿juego? no veo salida....o mejor dicho la única salida que veo es la de Ischia.
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